20060531

Crímenes de guera





La matanza de civiles inocentes por parte de tropas estadounidenses en la localidad irakí de Hadiza, a dejado de manifiesto el horror que allí se vive. Pese a que las fuerzas de ocupación llevarían la libertad y la democracia a este sufrido pueblo.

Según la BBC, el 19 de noviembre de 2005 15 civiles fueron asesinados por marines estadounidenses luego de que el vehículo en que viajaban fue atacado con el resultado de un soldado muerto y dos heridos.

Los testigos de la tragedia contaron que después de sentir una explosión vieron cómo los militares descerrajaron tres viviendas. En su interior abrieron fuego y mataron sin discriminar mujeres, niños o civiles inocentes.

Las edades de las víctimas van desde los nueve a los 70 años. Todos muertos sin razón. Simplemente por ser irakies.

El genio

Uno de los relatos de los habitantes de la ciudad narra la historia de un joven por cuyos logros académicos lo habían apodado “el genio”. Este muchacho murió cuando un francotirador estadounidense le disparó en la cabeza. Su amigo Muhammad Omar fue herido por los marines en el brazo izquierdo y en el pecho. Mientras esperaba en el interior de su casa el bus que lo llevaría al instituto

Otro de los muertos era un simple trabajador de una presa. También habían dueñas de casa, un taxista. En general nadie que tuviese alguna relación con la resistencia.


La respuesta de la Casa Blanca

Al momento de conocerse la noticia la Casa Blanca y el Departamento de Defensa estadounidense no tardaron en reaccionar ante los hechos. Bush aseguró que se investigaría y se tomarían las medidas correspondientes.

Sin embargo ya han pasado seis meses de la tragedia y no ha habido juicios o sanciones contra los responsables. ¿Acaso el gobierno norteamericano se informó de los hechos la semana pasada? o simplemente querían ocultar los sucesos.

Crímenes de guerra

El convenio de Ginebra establece claramente leyes que deben ser respetadas por las fuerzas beligerantes. En su artículo número tres establece claramente:
“Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad”

De acuerdo a esto los responsables de los crímenes de Hadiza debiesen ser juzgados por crímenes de guerra. De igual manera que en innumerables ocasiones se ha juzgado a quienes han cometido abusos durante un conflicto.

Seis meses tardó el mundo en conocer esta tragedia. ¿Cuántos Hadiza habrán ocultos?. Occidente llora por los atentados en Nueva York, Madrid y Londres. Pero parece olvidar las atrocidades que se cometen a diario en Irak, Afganistán y muchos otros lugares alrededor del mundo.

Si el objetivo es llevar la democracia y la paz. Por qué sólo se lleva hambre, destrucción, violencia y muerte. La libertad de autodeterminación es la base de la democracia y esta no puede ser impuesta.

Si realmente el objetivo de la ocupación es el de llevar la libertad. Debiesen respetar la cultura que tratan de ayudar. Debiesen dar a conocer las bondades de la democracia. No a través de la fuerza sino que respetando el juicio mayoritario de un pueblo que sufre.

















20060517

¿Post-post Guerra fría?

La semana pasada Thomas Friedman publicó en su columna del New York Times su peculiar visión del nuevo orden mundial.
En el artículo el redactor plantea la existencia de un proceso en el cual Estados Unidos comienza a perder poder en el contexto de un mundo cada vez mas fragmentado.
El autor asume como inicio del fenómeno de la Post-post Guerra Fría a partir del 11 de septiembre del 2001. Según Friedman este hecho habría terminado con la estructura unipolar global que se había sustentado a partir de la caída de la Unión Soviética
En su análisis el columnista basa su apreciación en la situación coyuntural y deja de lado una apreciación de contexto más profunda y autocrítica.
Casi inmediatamente a la caída del Muro de Berlín, dos corrientes de analistas buscaban entender la nueva configuración normal.
La primera; cercana a los grupos más conservadores anunciaba la unipolaridad del mundo con Estados Unidos como superpotencia.
La segunda; hablaba de un proceso de fragmentación global paralela a la globalización. En su libro "El choque de civilizaciones", Samuel Huntigton proyectó los inminentes conflictos culturales a escala mundial y la amenaza del Islam para el orden occidental.
Durante la primera mitad de la década de las noventa la hipótesis unipolar fue la más aceptada por occidente.
La guerra en Los Balcanes demostró que antiguos conflictos olvidados por la Guerra Fría se habían descongelado. El enfrentamiento entre croatas cristianos, serbios ortodoxos y bosnios musulmanes. Fue el punto de partida para entender el proceso que se estaba llevando a cabo.
La incertidumbre de quien sería el nuevo enemigo llevó a la OTAN a definir el concepto de "La amenaza". Aunque nadie la podía definir sabían que estaba latente y lista para actuar.
Las acciones de terrositas Islámicos que terminaron en el atentado a las torres gemelas y el Pentágono fueron la formalización de la amenaza.
A su vez Estados Unidos demostró su vulnerabilidad y comenzó a perder hegemonía ante el surgimiento de China y la recuperación de Rusia. Al mismo tiempo la guerra en Irak y la política exterior de la administración Bush han desprestigiado a Norteamérica.
Al hablar de una Post post Guerra Fría se niega la existencia de un proceso. Se analizan hechos coyunturales y no el contexto histórico.
De esta manera los noventas no fueron un periodo diferente a la actualidad sino la reestructuración global tras 40 años de conflicto ideológico bipolar.
Tal vez el análisis de Friedman demuestre el sentimiento de culpa de algunos sectores que quisieron mostrar un mundo con un sólo referente y no previeron la irrupción de antiguos conflictos.

20060503

Genocidio en Anatolia : Las víctimas olvidadas



Cuando a Adolf Hitler le preguntaban por las posibles consecuencias de "la solución final". El dictador sólo respondía "quién se acuerda de los armenios".

El pasado 24 de abril se conmemoraron los 91 años del primer genocidio del siglo XX. En 1915, durante el reinado de Mehmed V, el ministro del interior del Imperio Turco Otomano Taalat Pasha ordenó eliminar a armenios, arameos (siríacos) , asirios, y en general a todas las comunidades Cristianas.


La orden fue cumplida a cabalidad. Se calcula que entre dos a tres millones de hombres, mujeres y niños fueron asesinados por otomanos y kurdos. Crímenes que Turquía aun no ha reconocido.

El sistema de limpieza étnica fue el referente para el modelo Nacional Socialista. Se realizaron deportaciones masivas y pueblos completos fueron destruidos. Se construyeron campos de concentración y exterminio en donde sistemáticamente fueron asesinados millones de inocentes.

La persecución se venía arrastrando desde finales del siglo XIX y continuó hasta la segunda década del siglo XX. Pero sin duda el mayor nivel de atrocidad fue durante la primavera del 15.

Ese año el gobierno turco culpó a las etnias cristianas de la derrota de la batalla de Sarikamis durante la campaña contra Rusia. Los jóvenes de estos grupos fueron movilizados por el ejército. Fueron utilizados para la construcción de vías de ferrocarril, carreteras y todo tipo de trabajos pesados. Finalmente fueron ejecutados.

Los intelectuales más prominentes de las comunidades Cristianas fueron arrestados y asesinados en Constantinopla. Las provincias de Van, Diyarbekir, Sivas, Mardin, Erzerum, Trebizond, Bitlis, Mamuret ul asis y Urfa fueron saqueadas. Los sobrevivientes buscaron refugio en Rusia, Palestina, Irak, Europa y América.

Según los sobrevivientes la marcha fue penosa. Se alimentaban con granos hervidos obtenidos del estiércol de los caballos. La aviación y la caballería turca constantemente asediaban las largas columnas de refugiados. Las armas otomanas no cesaban de matar.

Otros relatos narran que las mujeres eran violadas y mutiladas sin importar su edad. Algunas fueron esclavizadas y vendidas como mercancía. Muchos de los sobrevivientes murieron de hambre, sed y enfermedades.

Las iglesias Cristianas fueron destruidas Tres mil años de cultura fueron convertidos en cenizas. El patrimonio de comunidades como la Siríaca o Aramea –primer grupo étnico convertido al Cristianismo-, Armenia, Asiría, entre otras, fue arrasado.


Han pasado casi 100 años y el Genocidio en Anatolia aun no ha sido reconocido por Turquía. Ningún gesto o palabra de perdón o arrepentimiento ha sido dirigido a los sobrevivientes o descendientes de las víctimas de esta tragedia.

Durante el siglo XX y estos años del XXI ha habido y siguen habiendo numerosas “Anatolias”. Millones de inocentes han muerto alrededor de todo el mundo por el simple hecho de ser o pensar diferente. O han sido utilizados como chivos expiatorios por parte de gobiernos tiránicos.

¿Cuántas “Anatolias, Siberias, Auschwitz, Bosnias, Kosovos” deberán suceder antes de la humanidad se de cuenta y aprenda de las atrocidades que han sido cometidas? ¿Cuántos inocentes morirán antes de que se valorar al otro tal cual es? sin tratar de imponerle ideas o creencias. Cuanta sangre será derramada antes de que las diferentes visiones e interpretaciones de la realidad se respeten mutuamente.

Recordar estos hechos; olvidados o desconocidos por la mayoría no buscan revivir antiguos odios. Su objetivo es el de recordar a los millones que murieron. Reflexionar, mirar al pasado, aprender de la historia. Y no volver a repetir los mismos errores una y otra vez.


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Francotiradores en Bagdad


“Lo que se tomó con sangre, sólo puede ser recuperado con sangre”. Este es el lema de Juba. El francotirador más famoso de la resistencia iraquí quien fue capturado durante la semana pasada en Bagdad.

El insurgente cuya pierna derecha está amputada a la altura del muslo se le responsabilizó por la muerte de al menos 143 soldados norteamericanos.

Juba se había dado a conocer en el 2005 cuando filmaciones de sus operaciones fueron difundidas por la red. A partir de ese momento su nombre se convirtió en una leyenda para los simpatizantes de la resistencia y un dolor de cabeza para las fuerzas de ocupación.

El francotirador esperaba que los soldados se bajaran de sus vehículos y generalmente les disparaba a la espina dorsal, el pecho o la cabeza. Su efecto era letal. La rapidez y precisión de su accionar impedía que fuera localizado. Solamente un casquillo de proyectil y una nota escrita a mano eran los testigos del atentado. Sello característico de Juba.

En una entrevista al diario británico “ The Guardian”, el teniente coronel estadounidense Kevin Farell, sostuvo que “está muy bien entrenado y tiene mucha paciencia” lo que a juicio del militar dificultaba su captura.

El mayor temor de los Estados Unidos no era el tirador en si. Sino la posibilidad de que este se convirtiese en héroe. Una especie de Vasily Zaitsev árabe. De esta manera los voluntarios para convertirse en nuevos Jubas podrían incrementar su número.

Pese a su larga experiencia bélica los norteamericanos parecen haber olvidado las lecciones aprendidas en Vietnam o las amargas experiencias obtenidas por los alemanes en Stalingrado. Su doctrina parece no haber evolucionado para conflictos asimétricos y guerra de guerrillas.

Las atrocidades cometidas en la cárcel de Abu Ghraib y la ocupación han alimentado el sentimiento “anti Yankee” del pueblo iraquí. Los mandos estadounidenses deberían recordar que una guerra en contra de un pueblo es imposible de ganar. La única forma de salir victorioso en este tipo de conflictos es ganándose el respeto y la admiración de las personas.