20060713

Violencia desproporcionada



La desproporcionalidad con que Israel ha actuado durante las últimas semanas, tanto en la franja de Ghaza como en el reciente ataque al Líbano manifiesta la intencionalidad del gobierno de Ehud Olmert de utilizar la violencia y rechazar cualquier tipo de negociaciones.

Probablemente para las facciones más ortodoxas israelíes, la vida de unos valga más que la de otros. De qué otra forma podría explicarse la violencia de las acciones y el desprecio por la vida de libaneses y palestinos.

El tipo de acción no tiene nada que envidiarle a las operaciones de la SS durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, es la misma lógica que utilizaron los Nazis después del asesinato de Reinhard Heydrich. En donde las fuerzas de ocupación alemanas arrasaron dos pueblos completos y mataron a miles de civiles inocentes.

Israel ha manifestado que mantendrá la ofensiva hasta que rescate a los soldados desaparecidos. Es decir no importa cuantos mueran; civiles, niños, ancianos, milicianos. Olmert debería leer con atención la Declaración Universal de los Derechos Humanos, junto con el Convenio de Ginebra y poner atención a las garantías y derechos que le son reconocidas a los no combatientes.

A su vez el bombardeo de territorio libanés, incluido el aeropuerto internacional de Beirut, desde cualquier punto de vista significa una violación flagrante al derecho internacional. Sin embargo, hasta el momento, ninguna nación occidental ha condenado los hechos. Ni siquiera se han pronunciado respecto de las victimas de esta acción desproporcionada y arbitraria.

Para justificar su violencia, Israel, habla de lanzamientos de Katiuska. Pero qué son unos obsoletos cohetes en contra de la potencia de fuego y organización de fuerzas armadas entrenadas y equipadas.

Cada día la paz se ve más lejos por culpa de la insensatez de grupos fundamentalista; tanto judíos como árabes, cuya visión estrecha sigue cobrando vidas humanas.

Israel no puede pretender la paz con esta metodología. La violencia indiscriminada sólo provocará más odio y más voluntarios para formar parte de los grupos extremos. Genera anticuerpos en la población civil y por supuesto más violencia.

El pueblo israelí debiese saber mejor que nadie que ni la muerte, ni la destrucción, ni la persecución pueden doblegar el corazón de un pueblo.

Si algún día se logra la paz en el Medio Oriente no será mediante la violencia sino que; el entendimiento mutuo, la aceptación de la diferencia y la integración social.
Pero mientras el gobierno de Olmert mantenga esta actitud genocida, terrorista. Lejana a cualquier política civilizada es imposible que se llegue a algún acuerdo.