Ataque al Líbano: Objetivos y consecuencias
La reciente intervención israelí en el Líbano despierta ciertas dudas con respecto a los objetivos planificados por el gobierno de Olmert para la ejecución de esta operación.
Al tratarse de objetivos conceptuales y no geográficos, el análisis se dificulta y la interpretación de los datos se reduce a hipótesis probables.
La hipótesis más utilizada es la que la secretaria de estado norteamericana, Condoleezza Rice, esbozó durante su visita a Israel.
En ésta se define que la intervención hebrea pretende destruir físicamente a Hizbolla mediante la intervención militar. Además busca que el resto de la comunidad libanesa culpe a esta facción Shiita de los bombardeos y de esta manera limitar el apoyo interno a la guerrilla. En síntesis provocar un efecto dominó.
A primera vista esta teoría es bastante creíble. Pero al analizar la estructura étnica y religiosa es fácil percibir que es altamente improbable y que en caso de concretarse llevaría al Líbano a un escenario bastante similar al del comienzo de la guerra civil de 1982.
La composición religiosa libanesa es de un 60 por ciento de musulmanes y un 40 por ciento de cristianos. El porcentaje musulmán debe ser considerado fragmentado entre shiitas y sunnitas. De esta manera el apoyo a Hizbolla se ve reducido a una minoría. Esto también es visible en el parlamento, en donde los representantes cercanos al grupo pro iraní suman 35 de las 128 bancas; es decir un 27 por ciento.
De este porcentaje, la mayoría proviene del sur del país. Si es que el interés de Israel fuese restringido en términos de la destrucción de las fuerzas y medios de la guerrilla ¿por qué los ataques han sobrepasado la zona de operaciones de Hizbolla y se han bombardeado lugares en el norte del país, poblaciones civiles, el aeropuerto de Beirut y hasta una instalación de Naciones Unidas?
Otra de las hipótesis apunta a presionar a Siria para que defina su política internacional. Presionar a Assad para que tome una decisión entre continuar su apoyo a Irán y a los grupos shiitas o definitivamente se acerque al bloque occidental.
Pese a ser poco conocidos hay bastantes datos que sostienen esta teoría. El vuelo de aviones de la Fuerza Aérea israelí sobre el palacio de verano del Presidente sirio, menos de un mes antes del comienzo de las operaciones, pone de manifiesto una intencionalidad provocadora del gobierno de Olmert.
El desembarco de marines en las costas libanesas, pasó casi desapercibido. Sin embargo el hecho de que tropas norteamericanas se encuentren en la región, podría indicar algún grado de intervención estadounidense.
En este blog ya se ha escrito de la importancia estratégica que tiene Siria para el control del Medio Oriente. Si esta hipótesis fuera la correcta y Assad fuera el verdadero objetivo, se lograría aislar a Irán junto con establecer niveles de influencia desde el mediterráneo hasta Irak.
Aunque en la teoría cualquier proyección con respecto de este conflicto suene casi matemática, en la realidad las consecuencias son impredecibles.
El factor “X”, en una región tan convulsionada se magnifica a dimensiones insospechadas.
Países árabes relativamente cercanos a occidente como Egipto han mantenido silencio. Lo cual limita el análisis de los posibles cursos de acción de los antiguos enemigos de Israel en cuanto al supuesto de un estallido bélico entre Tel Aviv y Damasco.
A su vez, Assad ha sido bastante prudente y no ha emitido ningún juicio categórico con respecto del apoyo a Hizbolla y las consecuencias de los bombardeos. Lo que dificulta establecer cuál será la política siria ante el recrudecimiento de las hostilidades.
Cualquiera sea el caso, los efectos de este antiguo- nuevo conflicto son difíciles de prever. Sólo basta esperar que Olmert cumpla lo afirmado y el conflicto sea limitado tanto espacial como temporalmente.




